El baterista biónico | Notas Acusmáticas
Notas Acusmáticas
Por Dení Leds
La primera vez que vi un brazo biónico quedé impactada. Tendría aproximadamente 10 años de edad –hace ya más de 20 años- y fue en una película. Darth Vader le había cortado el brazo a Luke Skywalker en La Guerra de las Galaxias, por lo que le colocaron una prótesis biónica, una idea avanzadísima para la época, pero que finalmente nos ha alcanzado.
Después de eso, cada vez que veía en el cine cuerpos biónicos me iba sorprendiendo cada vez menos y ya no con el mismo impacto. Robocop, Yo Robot, Terminator, Ghost in the Shell… innumerables películas que retrataban ficción –hasta hace poco- y la complejidad de la creatividad humana; esa necesidad de volvernos mejores, de “evolucionar” como especie, con la ayuda de las máquinas, es ya una realidad.
Facebookeando me topé con un video de Superhuman, producción de Freethink, organización que se dedica a informar sobre los avances tecnológicos bajo el lema “think different, make a difference” (piensa diferente, haz una diferencia), enfocada principalmente a la frontera de la innovación medicinal y la tecnología.
Jason Barnes es baterista desde los 15 años de edad. A los 22 sufrió un accidente que le ocasionó la amputación de su brazo derecho, luego de que explotara un transformador de luz a unos cuantos metros de él. Volver a tocar la batería parecía un cuento de hadas, sin embargo, como la mayoría de las personas con alguna discapacidad física, él no se conformó con un “no puedo” y tras varios meses de depresión decidió comenzar a tocar de nuevo, amarrando una baqueta en su muñón, pues “no imaginaba una vida sin música”, lo que más amaba hacer.
Es así que Jason inició su propia terapia de rehabilitación a través de la música, al mandarse a hacer una prótesis especial que sostuviera su baqueta y superar su discapacidad. Después de algunos años se enteró de un proyecto a cargo de Gil Weinberg, un músico de origen israelí e inventor de diversos experimentos musicales que involucran la tecnología en Georgia Tech, como un robot que improvisa en tiempo real y toca diferentes instrumentos a la par de músicos de carne y hueso.
El reto de ambos fue construir una prótesis que le permitiera a Jason tocar como un músico normal. El resultado fue que la prótesis –que ahora sostiene dos baquetas en lugar de una- lo convirtió en el baterista más veloz del mundo, al tocar 40 golpes por segundo con su brazo biónico, algo humanamente imposible ni siquiera con los dos brazos. El truco es que la prótesis se “programa” con cierto beat. Ahora el nuevo desafío es construir un brazo biónico “normal”, es decir, una mano con 5 dedos, que se controle con la mente.
¿Cómo funciona? La tecnología EMG (Electromyography) lee los impulsos eléctricos en los músculos enviados por el cerebro. A través de ultrasonido se transforman en “instrucciones” para la máquina. Sin duda algo asombroso que cambiará la vida humana, no solamente de los amputados, ya que nos encontramos en el margen histórico de cerrar la brecha entre el hombre y la máquina.
Justamente acabo de leer un artículo del New York Times sobre estudios recientes publicados en Cell Metabolism acerca de lo que sucede en el cuerpo cuando nos ejercitamos. La investigación ayuda a aclarar algunos de los efectos en la salud de todo el cuerpo que se obtienen al ejercitarse, además de poner énfasis en lo complejo que es el ejercicio a nivel fisiológico.
¿Cómo es que tu hígado sabe que estás haciendo ejercicio y que debe enviar energía a las células más lejanas? El cerebro es una máquina orgánica súper poderosa capaz de controlar las partes remotas de nuestro cuerpo que se comunican entre sí, gracias a las vesículas, unos diminutos globos llenos de partículas que se mueven a través del torrente sanguíneo y van de una célula a otra llevando mensajes bioquímicos.
Si nuestro cuerpo es capaz de controlar toda esta información biológica, no resulta para nada descabellado pensar en lo que puede hacer si le agregamos “aditamentos” tecnológicos. Por supuesto que la idea principal del proyecto de las prótesis biónicas, desarrollado por la universidad Johns Hopkins, es ayudar a los amputados a tener una vida “normal”, pero ahora vemos que una discapacidad puede convertirse en una súpercapacidad, como en el caso de Jason, el baterista biónico.
Lo conmovedor de su historia es lo que la música puede lograr. El propio Jason relata que la música es todo para él, “es un escape, es mi refugio. Lo que las drogas hacen para algunos, la música lo hace para mí”. Es totalmente entendible que no quisiera olvidar su pasión sólo porque tuvo un accidente, al contrario, quizá esa pasión fue lo que lo sacó adelante de la terrible situación de perder un brazo, pues la música es capaz de curar hasta un corazón roto.
https://www.youtube.com/watch?v=yeCCvHCzGwc
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